Título original: The Hundred Thousand Kingdoms (The Inheritance Trilogy)
Autor: N.K. Jemisin
Editorial: Minotauro
Fecha de publicación: 13/01/2011
Páginas: 352
ISBN: 978-84-450-7806-8
Precio: 18 € / Ebook: 12,99 €
Sinopsis del libro:
«Mi nombre es Yeine, y aunque tan sólo tengo diecinueve años, soy la baronesa de Darr. Hoy he sido llamada a palacio por Dekarta Arameri, que es mi abuelo y también el monarca de los Cien Mil Reinos, protegido y designado por el propio Padre Celestial, nuestro Dios.
»Una vez hubo tres dioses, pero dos de ellos murieron, o eso es lo que nos dijeron. Se dice que los descendientes de Darr llevan en su sangre un secreto que se remonta a aquella lejana época en que los tres dioses caminaban entre los mortales.
»Quizá mi abuelo me haya llamado para tenerme a su lado como capricho, o quizá quiera presentarme en la corte real para unirme en matrimonio de conveniencia. Quizá quiera revelarme ese secreto de sangre, aunque me temo que saberlo, según los libros sagrados, equivale a estar muerto.»
Yeine de Darr es una exiliada del bárbaro norte. Pero al morir su madre en extrañas circunstancias, es convocada a la majestuosa ciudad del Cielo. Allí, para su asombro, descubre que es una de las posibles herederas al trono. Pero la corona de los Cien Mil Reinos no es un premio fácil de conseguir y Yeine se ve implicada en una cruenta lucha por el poder.

Comentario personal:
Cuando leí la sinopsis de este libro no me quedó más remedio que comprármelo. Es de esas que tienen un irresistible imán que no me deja pensar en otra cosa en cuanto a lectura se refiere y me obliga incluso a aparcar los libros que tengo a medias en ese momento. Menos mal que no me pasa a menudo ;)
Los Cien Mil Reinos es la primera entrega de una trilogía que acaba de ver la luz en España y que se compone de unos ingredientes embaucadores: intrigas políticas, fantasía, secretos, luchas de poder y un tórrido romance, todo ello coronado con una protagonista femenina que hace que el libro me llame todavía más. Sin embargo, y me apena decirlo, la historia carece del aura de esplendor que promete, y en algunos momentos uno se puede preguntar si el nombre le queda un poco grande, pues la acción se desarrolla dentro de un palacio y los pocos personajes que aparecen están retratados a pinceladas, como si aparecieran en la historia con el único propósito de darle cuerda, y no como verdaderos personajes. Me he quedado con ganas de saber más, mucho más. Incluso, ha habido momentos de la trama que no he llegado a entender, algo que me fastidia mucho, y no me refiero solo a las extrañas reflexiones/recuerdos/diálogos que aparecen al principio de algunos capítulos dejando al lector totalmente desconcertado hasta que se va acercando al final, sino a acontecimientos concretos en que se da algo por hecho que yo había entendido de otra manera. Si la autora no hubiera pasado tan de puntillas por algunas cosas quizás esto no hubiera pasado...
Y a pesar de todo, aunque pueda parecer lo contrario, el libro me ha gustado. Admito que mis expectativas eran demasiado elevadas, pero la historia es lo suficientemente buena como para continuar con la serie si Minotauro saca las siguientes entregas en un tiempo razonable. El mundo que nos presenta N.K. Jemisin tiene mucho que seguir ofreciendo, y no voy a ser yo la que se lo pierda, menos aun sabiendo que la segunda parte está siendo mejor valorada que la primera entre los lectores americanos. Por cierto, parece ser que cada libro está contado por un personaje diferente y que incluso pueden leerse de manera independiente. No echaré de menos a Yeine...
Lana Drown.










