Título original: L'élégance du hérisson
Autora: Muriel Barbery
Editorial: Seix Barral
ISBN: 978-84-322-2821-6
Fecha de publicación: 25/09/2007
Páginas: 368
Precio: 19.50 € / Bolsillo: 14,50€
Sinopsis del libro:
En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.
Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.

Comentario personal:
Dicen que a la tercera va la vencida, y yo he necesitado esos tres intentos para leer un libro que en un principio no lograba atraparme, pero que luego no me ha soltado hasta varios días después de haber terminado la lectura, pues acaba siendo intensamente conmovedor.
Empecé este libro con el temor a que me pasara como con la otra novela de Barbery, Rapsodia Gourmet (que me extasió por la forma pero me hastió por el fondo) pues durante los primeros capítulos no supe si maravillarme con el genio de la autora por semejante exhibición de conocimientos y referencias intelectuales, o cerrar el libro y ahorrarme una considerable relación de divagaciones que no aportaban nada a una servidora, y la hacían sentir un poco indocta, todo sea dicho. Reconozco que, en varios momentos, mientras decidía si continuaba o no con la novela, hice lectura vertical, hasta que ¡por fin! la trama empezó a adquirir protagonismo, y las elucubraciones de los personajes pasaron a un segundo lugar. Cuando aparece el Señor Ozu, un japonés de exquisitos modales que sirve de puente entre las dos protagonistas de la historia, la portera y la niña, es imposible dejar de leer, pues con esa insólita combinación de personalidades, tan distintas y tan parecidas a la vez, la historia despega y vuela, arrastrando al lector con ella y llevándolo muy lejos...
En fin, que a pesar de ese ritmo algo lento al principio, yo, amante de los ritmos vertiginosos, he acabado la lectura rebosante de otro tipo de emociones, con lágrimas en los ojos, miel en los labios y esperanza en el corazón. Es una historia muy, pero que muy bonita.
Lana Drown.
Hay una película, que no he visto pero espero hacerlo en breve. El tráiler me ha parecido frío, parece imposible captar la elegancia de este libro en una película, ¿alguien la ha visto? Os dejo con él:









