Título original: Il Labirinto dei libri segreti
Autores:
Paolo Di Reda y Flavia Ermetes
Editorial:
Algaida
ISBN.: 978-84-9877-807-6
Páginas: 521
Precio: 17,31 € (sin IVA)
Sinopsis del libro:
Mientras la joven pintora
norteamericana Jacqueline Morceau expone en París, presencia cómo un
desconocido se quita la vida en el sagrario de Notre-Dame. Acusada de
asesinato, perseguida por el comisario Genesse y guiada por extraños personajes
—un vagabundo con olor a cerveza y jazmín, un caballero con un búho en el
hombro, alguien casi ciego que parece conocer muchas cosas…—, Jacqueline
recorrerá un laberinto que la llevará hasta los rincones más recónditos de
París. ¿Qué misterio rodea las tumbas de los célebres personajes enterrados en
el cementerio de Père Lachaise? ¿Qué une las almas de Jim Morrison, Chopin,
Oscar Wilde, María Callas, Juliano el Apóstata, María Walewska, Allan Kardec,
Catalina de Médicis y las oscuras profecías de Nostradamus? Un enigma
preservado en dos libros antiguos y cuya única clave es precisamente
Jacqueline.
Opinión personal:
Hoy
traigo la reseña de un libro que pintaba genial por su sinopsis pero que a mí,
personalmente, no me ha gustado. La primera mitad del libro se me hizo interminable,
con decenas pósits señalando cosas que no me gustaban, que me descuadraban o
que, simplemente, no entendía. La segunda mitad se me hizo algo más llevadera,
tanto porque me acostumbré a googlear a cada uno de los personajes célebres del
libro para encontrar y poder entender el
acontecimiento que muchas veces se reflejaba en forma de metáfora, como porque
la narración me pareció algo más fluida y concreta.
El
libro, entre otras cosas, me pareció confuso. Confuso tanto en forma como en
fondo. Está dividido en ocho partes que no coinciden para nada en extensión, y
a su vez en capítulos que, igualmente, no guardan proporción entre sí, unos de
una página, otros de ocho... Esto, por sí solo, no tendría por qué ser malo,
pero al describirse algunas de las situaciones del libro de manera, digamos, abstracta
y poco concisa, e intercalar párrafos con contenido metafórico, incluso
capítulos enteros (véase por ejemplo, el de la página 369), he tenido en muchas
ocasiones la sensación de haber perdido el hilo. Pongo
un ejemplo de estas situaciones que se describen de manera poco clara
con la página 93. Yo no soy fan de Jim
Morrison y desconocía tanto su biografía como su relación con Pamela Courson,
así que hasta que no me puse a buscar en internet sobre ambos no entendí qué me estaban contando en esa
página. Solo tras haber indagado puedo intuir quién era o, mejor dicho, qué era ese enemigo... Esto me
ha sucedido en varias de ocasiones durante la lectura, el no saber de qué me
estaban hablando.
A
esto tengo que sumarle el hecho de que no me he creído muchas de las
situaciones que se crean en el libro, y que no voy a exponer para no espoilear.
Pero pongo ejemplos como reacciones insignificantes de los protagonistas ante
hechos bastante fuertes, aceptación inmediata de cosas improbables,
concatenación de hechos poco creíbles,...
En
fin, que el libro, a mí, no me ha gustado. La idea no me parece mala pero el
desarrollo no ha sido de mi agrado. El contenido de los libros antiguos que son
la clave de la historia, además, me vuelve a parecer abstracto, y al no verle
utilidad práctica pues tampoco he visto mejora en el final. No dudo que
sea cuestión de gustos y que personas con un pensamiento más filosófico que el mío consigan disfrutarlo más que yo. Ya
me contaréis los que lo hayáis leído...
Lana
Drown.











