¡¡¡Buenas!!! ¡¡¡Es viernes!!! ¡¡¡Ueueueueueueueueue!!! ¿¿¿No sois felices??? Yo mucho, y encima hoy empiezo un libro al que le tengo unas ganas terribles ^^... ¿Se puede pedir más? Lástima que la reseña de aquí abajo no me acompañe ¬¬
Plexiglas airea su varita dejando un rastro en el cielo [Accio reseña!] Clim*
RASTRO
de Maggie Stiefvater
Editorial SM, septiembre/2010
ISBN.: 978-84-675-4364-3
430 páginas
Sinopsis:
Por más que lo desees, es imposible detener el tiempo: pasa y lo cambia todo. Y lo malo es que te arrastra consigo.
El invierno ha acabado. Para algunos es una época de cambios. De transformaciones.
Pero sólo para algunos: Sam sigue siendo Sam. Cole sigue siendo Cole. Isabel no sabe lo que quiere, pero sigue siendo quien es. Sólo Grace no está a gusto en su propia piel.
Primavera: una estación de historias que empiezan y de otras que terminan. De despedidas. De Abandonos.
Pero todo abandono deja un rastro.
Comentario personal sin spoilers:
¿Os acordáis de los problemillas que tuvimos Lana y yo para realizar la reseña de Temblor, el primer volumen de esta saga? ver aquí. En ella Lana ponía al libro una valoración de 2/5 y yo de 4/5, declarándome acérrima fan de las aventuras de Sam *suspirito* y Grace. Os puedo asegurar que tenía tantísimas ganas de leer este segundo libro, que casi no podía esperar a que la editorial lo publicara en español. Y cual fue mi triste sorpresa, que cuando pude acceder a dicho libro, tan codiciado por mis noches de insomnio, me encontré con esto ¬¬ . Una historia que había perdido toda su magia, su fuerza y mis ganas de seguir adelante con ella... Tales fueron las diferencias que encontré entre el primer libro de la saga y este segundo, que se me hizo tedioso terminarlo.
Si en Temblor la historia nos es contada por los dos protagonistas indiscutibles de la saga, Grace y Sam, Rastro pasa a ser narrado por cuatro individuos: Grace, Sam, Cole otro licántropo e Isabel. Sí, la odiosa Isabel de Temblor que, por cierto, aquí es la única que le da "chichilla" al asunto... Llamarme clásica, simple o cuadriculada, pero creo que cuando algo ha funcionado bien de una manera, no entiendo porqué se debe cambiar. Os prometo que había momentos que, con tanto cambio de narrador, no sabía quien leches estaba contando la trama. Ha sido un ir para atrás en las páginas constante, para saber quien era el que relataba los hechos. Y sí, es cierto que todos los personajes son muy diferentes y que cada uno tenía sus problemas y preocupaciones como para poder diferenciarlos, ¡¡¡pero es que son un puñado de EMOS de fliparla!!! Todo tristezas y agonías... Y, en ese montón de páginas de puro relleno muchísimas más de las necesarias y de las recomendables en las que no se nos cuenta nada interesante ni trascendental, os aseguro que me perdí cual bruja en el Laberinto del Cáliz de Fuego.
En definitiva:
- La historia decae de una manera casi insultante, llegando a ser un poquitín más interesante en los últimos capítulos, donde los hechos se atropellan innecesariamente. Algo en plan estoy-cansada-de-escribir-así-que-vamos-terminando-que-después-de-tanto-relleno-me-están-saliendo-durezas-en-mis-delicados-dedos-de-escritora-¡AH!-y-mira-tú-por-donde-las-croquetas-se-me-están-quemando...
- Los personajes se han desperdiciado al máximo. Grace está como alelada y lo que le pasa al final del libro se sabe que le va a pasar desde la primera página, y Sam, ese que era ¡MI SAM! OMS!!! EL primer hombrelobo en condiciones desde hace taaaaaanto tiempo, el que dejaba a la altura del barro a Jacob chucho-fastidioso Black, el Sexysam que hacía que babeáramos como adolescentes con excedente de hormonas... pasa a ser un Sam descafeinado "sin pena ni gloria". Menos mal que también están Cole e Isabel, personajes que no me caen bien, pero que me alegraban la lectura con sus fogosos vaivenes.
- Pero no todo es malo. Algo que es de agradecer a la Editorial SM es el exquisito diseño de la saga. Rastro continúa con la deliciosa estela estética de Temblor, con un diseño que bien se hubiera merecido un 5/5.
Plexibesicos a montones*





